martes, 11 de diciembre de 2012

Porque el tamaño sí importa: mejor grande

          "Gran nariz, grande personalidad" dice un dicho popular. Persona de gran nariz, persona original y fuerte, cargada de energía y vitalidad. Yo, mujer de nariz no precisamente pequeña, me aventuro a añadir más: a gran nariz, grandes letras. Ea pues, ¿quién mejor que Cyrano de Bergerac para ejemplificar? ¿O Teresa Requena en segundo lugar? -baja modestia, que sube Teresa-. 

          "Estoy orgulloso de apéndice semejante; una gran nariz es la mejor amante de un hombre afable, bueno, cortés, espiritual, liberal, valiente y yo soy tal cuál", afirma de Bergerac en un alucinante monólogo  -quien si bien no por su cara a mí me hubiera embaucado con tal lengua- ante el insulto completamente falto de originalidad de un panoli picapleitos, bonico de cara pero más payaso que Fofó.

           Y, ¿qué me podéis decir acerca del más conocido emperador que tuvo el vasto Imperio Romano? ¿Y qué de Góngora, Stefan Zweig, Wolfang Amadeus Mozart, Chopin, Vincent Van Gogh o los elegantes y simpáticos elefantes? Todos ellos cuentan con prominentes narizotas.

           Por contra, me dispongo a disparar algunos ejemplos que la tienen pequeña -la nariz, malpensados-. En este segundo grupo encontramos a Hitler, a Chuqui el muñeco diabólico, Mussolini, Cruella de Vil o Freddy Kruger.

           Según un grupo de científicos de la Universidad de Iowa, tener una nariz grande es una suerte, pues constituye una de las mejores barreras naturales, protegiendo a su dueño de multitud de enfermedades.

           Así qué, ¿qué más puedo decir? A todos los narizotas: ¡sintámonos orgullosos del apéndice facial con el que nos ha tocado vivir! Entre otras ventajas, a nadie se le aguantan mejor las gafas que a nosotros.


 





lunes, 3 de diciembre de 2012

Un poema cómico, velas y tiramisú

        Querido blog... "Ná", eso es de niñas cursis que escriben diarios a lápiz, con goma en el extremo superior, sobre la cama y con las piernas cruzadas en alto.

        Hola gentuza, hoy es el cumple de mi madre. Y hoy... Voy a escribir sobre mí, sobre ella, sobre mi hermana... Y acerca de cómo me está yendo el día (¿qué ego, eh?)

        Qué buena sensación te queda después de exponer bien un trabajo bien hecho -valga la redundancia-. La exposición ha sido sobre el genocidio de Rwanda de 1994, así que aprovecho para recomendar, a quien no la haya visto, una película muy bonita, a la par que dura, titulada Hotel Rwanda, de Terry George; un film muy gráfico sobre el conflicto. Un consejo para los que, al igual que yo, lloran con las "pelis": coged un par de clínex.

        Al salir de clase, he ido con mis amigos y compañeros a coger el tranvía -hoy hay huelga- y he tenido la gran suerte de llegar corriendo antes de que mi transporte saliera, tanto en la parada de la universidad como en Empalme, al igual que a la ida, en que ha sido llegar y besar el santo en ambos trenes.

        Al fin llego a casa, y como el sol le pega de lleno al salón, hoy está bien calentito (¡y mirad si hacía frío esta mañana, Señor!) Así que me he calzado las mallas y mis botitas de borrego de ir por casa y aquí estoy, en el sillón y con una manta, la cuál cambiaré, en breves, por una de Spiderman muy, muy chula.

        Antes de ponerme a redactar estas cosas, para muchos, gratuitas; curiosas para alguno que otro y totalmente innecesarias, supongo, para otros tantos, le he escrito un improvisado poema cómico a mi madre, el cual acompañará a la plancha del pelo que le vamos a regalar Ana y yo. El poemilla dice, en un tono simpático, bromista y cariñoso, lo siguiente (a algunos versos no les pillaréis la gracia, pues son bromas de puertas hacia dentro):


Poema de métrica libre y regla ninguna para mamá:

"¿Qué le podemos regalar?"
Daban vueltas a su cabeza
las Requenas a la par.

Un calcetín en la boca sería,
si actuaran las hermanas
con maldad y alevosía.

Mas como hijas modelo son,
y la pesadez de mamá saben perdonar,
a cambio otra cosita
le decidieron regalar.

Y aunque ella las bata,
por pesadez, en duelo,
han optado por regalarle
una plancha para el pelo.

"¡Para que lucir tus cabellos
puedas en cualquier <<party>>,
te hacemos entrega de este presente,
Santa Pilar Mártir!"


        Sí, hace mucho tiempo que mi madre dejó de pensar que vivía en una casa de cuerdos. Quienes nos conozcan, más o menos, a mi hermana y a mí, podrán corroborarlo -y no lo digo por el poema, que es bastante light-.

        Así que bueno, aquí estoy esperando a que mi familia venga a comer y a darle a mi madre su regalito, aunque como ella suele decir, lo que más desea es que Ana y yo no discutamos, que nos dejemos siempre la ropa y "bla, bla, bla", en fin, como sabrá todo aquel que como yo tenga hermanos: una utopía. Se tendrá que conformar con la plancha del pelo, vaya.

        En cuanto a las previsiones para la tarde: chubascos débiles... No, mentira, iré a casa de mi vecinita a yudarle con los deberes y a llevar al niño a jugar a fútbol. Solo deseo que la pequeña -que es un amor- hoy no esté tan cansadita como el otro día. Que te digan que los sinónimos "son palabras que te ayudan a encontrar el camino", delante de su madre, después de estar estudiándolos una hora es... Es; no sabría decir cómo es, pero te deja un sabor agridulce: dulce porque es inevitable no aguantarse la risa por lo "bajini" y agrio porque te planteas que es mejor no preguntarle si ha entendido los antónimos, al menos por hoy.

        Lo único que se me ocurre es que la niña lo haya confundido con algún concepto de catequesis, de la cual viene antes de que yo le ayude con los deberes ¿pero... Con cuál? ¿"Estrella de Belén"? No sé, yo también contesté un día, en un examen final de Salud Pública, que el riesgo biológico estaba relacionado con la acidificación de los ríos y lagos, como podía ser, por ejemplo, el caso de Suiza -que no es mentira- pero claro, no tiene nada que ver con lo preguntado, ante lo que, por si alguien tiene curiosidad, había que explicar la separación de residuos hospitalarios.

        Sí, puede deducirse que no había tocado unos apuntes de la asignatura desde que había empezado el curso y que mi asistencia a clases de la misma había brillado por su ausencia. Así que con un 3 en el examen, me lo llevé a recuperación "como una Pepa". Se ve que la acidificación de los lagos Suizos no había conseguido convencer a Olga de su veracidad, en vista de lo cual, estudié bastante el siguiente examen, y me aprendí con puntos y comas la separación de residuos.

        Cabe decir que esto en mi casa no es una novedad; hay antecendentes. A Ana le preguntaron, de pequeña, qué quería decir "libertad de cátedra" a lo que contestó: "libertad que tienen las personas para salir y entrar en la catedral". Por otra parte, a mi madre, de joven, le pidieron, en un examen de biología, que hablase sobre las palomas. Se daba por hecho que se pedía una explicación ligeramente relacionada con la asignatura, mas el profesor no había explicado eso en clase, así que mi madre -qué crack- ni corta ni perezosa, y con ayuda de Rafael Alberti, rellenó el espacio en blanco: "se equivocó la paloma, se equivocaba, creyó que el norte era el sur"... Al contrario que Ana o yo, ella aprobó -y fue la única de clase, ¡verídico! pues solo ella contestó algo que no fuera "la paloma tiene pico, alas y patas"-.

        Bueno, contadas unas cuantas anécdotas, me voy a poner la mesa, que la family llegará en "ná y ná" y hoy le toca a alguien soplar las velas; 55 velas que a esta mujer, tan única, le sientan de maravilla: mi madre.

PD. Una curiosdad: en Hotel Rwanda -en la historia real, ya no sé-, la esposa del protagonista era enfermera y él, que se enamoró de ella en el hospital -si mal no recuerdo-, hizo que la destinaran, utilizando su influencia, a la capital, Kigali, sin que ella supiera nada, y dondé él trabajaba, para poder casarse con ella. Me gusta la escena en que él le confiesa este secreto y ambos se ríen, escuchando, a lo lejos, la metralla y sin saber qué va a pasar, unidos ante la adversidad en todo momento.


PD2. Mientras escribía la posdata 1, me ha llamado mi hermana para decirme: "¡Teresa, no tenemos tarta! Así que he puesto pies en polvorosa y he bajado al barrio, con poca fe de encontrar alguna pastelería abierta. Siempre he confiado mucho en el factor suerte, así que me he lanzado a la calle con las mallas más antiestéticas que os podáis imaginar y una americana que tenía a mano para no pasar frío -vamos, un cóctel molotov-, deseando no cruzarme con nadie "importante". Una vez más, el azar me ha favorecido: ni un conocido en el camino y una pastelería recién cerrada me ha abierto la puerta ante mi petición de "¡por favor, es el cumple de mi madre y no tengo pastel!" con expresión -no fingida- de corderito degollado, la cual, más tarde he caído en la cuenta, ha sonado bastante infantil. Los dueños de la pastelería Vicente son majísimos y tengo unas ganas brutales de hincarle el diente al tiramisú.


Bon profit!

        

viernes, 5 de octubre de 2012

Hoy no me llamo Teresa, hoy...

... cambiaré mi nombre por Vlad Drácula Requena.

       Verdad verdadera; no me he vuelto loca. Tiene fundamento. De entrada, me acabo de levantar ya que mi noche ha transcurrido en vela -como suele hacer aquí el amigo-. Eso sí, haciendo cosas menos interesantes que succionar yugulares humanas: un trabajo de Historia del Periodismo, lo cual explica a la perfección el por qué de mi estado catatónico de esta mañana en clase.

        Primero, decir que he aparecido en la universidad con la siguiente cara (no dista mucho de la realidad, eh, en el color tampoco):




        Como he comentado, iba andando así:




        Y si me hubiera tenido que comer un Chupa-Chups lo hubiera hecho de la siguiente manera:



        Con lo cual, para no asustarte, si hoy te veo por la calle haré lo siguiente:



        Bueno, como iba diciendo, esta era mi apariencia física con las primeras luces de la mañana. Podéis imaginaros con qué espíritu he afrontado las clases. Además, soy persona de esas que van reviscolando a menudo que va avanza el día, así que blanco y en botella: leche. Además, estoy pensando que no recuerdo el momento en que nací y con la memoria que tengo eso ya es complicao', así que debió ser hace mucho, mucho, igual miles o millones de años... No queda otra: debo estar convirtiéndome en un vampiro de verdad. Para más inri, siempre he tenido unos caninos de un tamaño considerablemente más grande que el resto de mis piezas dentales, es más, uno me lo tuvo que bajar el dentista, hace años, mediante una operación quirúrgica ya que su tamaño no le permitía abrirse camino entre los otros dos. Y ahora la guinda del pastel, atentos eh. Por extrañas circunstancias, el otro día empecé a escupir sangre de buenas a primeras (y no tengo tuberculosis). Ello me conduce a la siguiente deducción: o tuve una hemorragia cualquiera o... O soy un vampiro. Yo, ni que decir tiene, me decanto por esto segundo. El hilo deductivo que me ha conducido a esta conclusión es harto creíble y demostrable -a las pruebas me remito-. ¡No dejan cabida a la duda!

        Así que, debido a mi nueva naturaleza, a esta evolución que estoy experimentando ahora mismo en mi persona, me voy a construir un castillo en La Serra de Mariola, que me pilla más a mano que los Cárpatos.

        ¡Adiós!



        Imágenes de la película "Dracula" de Francis Ford Coppola. Gran film basado en la novela del mismo nombre, de Bram Stoker.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Si yo no digo que esté prohibido usar el palillo...

        Enemigos de toda la vida somos el uso de este inocente artilugio en público y yo. Creo que es una de las cosas que más rabia me da (claro está, que a la escala de las cosas simples que pueden equipararse a utilizar el palillo de dientes después de comer, lo cual no puede competir con, evidentemente, el hambre, el maltrato, etc.).

        Cada vez que termina una comida y la gente coge el mondador se me tensan los músculos de la cara, mi cerebro ordena a mi dientes que muerdan la punta de mi lengua para evitar una posible retahíla de indirectas y comentarios sarcásticos. Asimismo, si estamos en un sitio público, también ordena a mis piernas que no hagan amago de levantarse y hacer la 1314 de "me voy al baño" y terminar escampando.


        Este sentimiento que me genera el uso del palillo debe ser algo similar al que la primera de las reclusas del tema Cell block tango del musical Chicago experimenta cada vez que llega a casa y Ernie, su marido, está comiendo chicle y haciendo pompas con esta goma. "Pop", dice que así suena, "pop" cuando explota el globo de chicle, "pop"... Y así un día, y otro día, y un tercer día... "Pop" y le hierve la sangre; sabe que es una manía pero es que no puede más con el "pop" y está cansada de decirlo... Hasta que decide ponerle fin. "Tic" hace el palillo de dientes, "tic" moviéndose en esa cavidad llena de piezas, en este instante posiblemente muy sucias, "tic" sacando trozos de comida requetemordida y jugosa para remorderla después y que inevitablemente a veces ves, "tic, tic, tic"... Es ahí, en ese momento, cuando una desea tener a mano una 9mm., que es más pequeña y manejable, y darle fin a esa situción como hizo la reclusa, apuntando entre ceja y ceja.


        Vale, en realidad no es para tanto pese al carácter in crescendo de la narración. Bueno, supongo... De todas maneras, si no sabes si ese día llevo una 9mm y no quieres correr el riesgo de terminar como Ernie, yo me abstedría de utilizar el palillo en la mesa, because he had it coming, he only had himself to blame. If you'd have been there, if you'd have seen it, I betcha' you would have done the same.

Y si...

        "Y si..." Dos palabras que por separado no dicen nada, pero juntas y de modo retrospectivo algunas veces y otras no tiene por qué, pueden hacer mucho daño. Ojalá fuera más "easy" evitar los intrusivos "y si..."

 
What is in her mind?
        

martes, 18 de septiembre de 2012

Ubuntu

        Investigando, navegando, saltando de aquí para allá por la red o perdiendo el tiempo como diría mi madre, he encontrado lo siguiente, harto curioso, útil y bonito ¡creedeme!

        Su nombre es "ubuntu" y, considero, es algo que TODOS deberíamos tener en cuenta a la hora de actuar, como deber para con el mundo en el que estamos de paso. Ubuntu como regla, como norma; ubuntu como el pan nuestro de cada día; ubuntu a cada paso del camino y para con cada uno de sus caminantes.

        Pues bien: "ubuntu" es un modus vivendi, una filosfía de vida que tiene su origen en sudáfrica, una regla ética de esta comunidad. Según dice el sociólogo Émile Durkheim, es en las sociedades más tradicionales donde la conciencia colectiva más aflora, generándose de esta manera una solidaridad singular, probablemente más altruísta que en las sociedades más desarrolladas (intuyo). De todas maneras, prometo profundizar en el tema, investigar más y documentarme mejor. Esta entrada es el fruto del entusiasmo al descubrir este término nuevo para mí y de las ganas de compartirlo cuanto antes con vosotros (¡yo también soy algo ubuntu!, jajaja).

        Algunas frases que pueden resumir este término son las siguientes: "humanidad hacia otros", "soy porque nosotros somos" y "uno para todos y todos para uno". (Os suena esta última ¿verdad?).

        "Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos". Desmond Tutu.

        ¿Qué más puedo decir, a parte de animaros a defender ubuntu como un principio? 

        A continuación, y como suelo hacer, adjuntaré algunas canciones: la primera, del cantante Eddy Grant, del cual nos regaló mi padre un CD hace unos cuantísimos años a mi hermana y a mí, ese con el que tantas veces, en los viajes largos en coche, hemos bailado Anita y yo en los asientos de atrás. "Hello Africa", mi amado continente, y como siempre he dicho, el que dará nombre a mi primera hija -si me estás leyendo y quieres casarte conmigo, sepas que esta es una condición sine qua non-. La segunda (ahora canción, no hija) es del trompetista Bert Kaempfert, una de esas que protagonizan la lista de reproducción de mi iPod a la hora del desayuno, ideal para cargarme de positivismo ya de buena mañana.




      
    

       

       

lunes, 3 de septiembre de 2012

Sweet, sweet Fanta Diallo

        Se dice que Alpha Blondy, el cantante, escribió la canción "Sweet Fanta Diallo" en agradecimiento a una enfermera que le atendió cuando estuvo un tiempo ingresado en un centro psiquiátrico. Dice, también, que Fanta era una chica dulce, alegre, sencilla y cariñosa. Yo, además, la imagino como alguien rodeada de un cierto aura de misterio.

        Tiempo después de haberle sido dado el alta, Alpha Blondy volvió al hospital para visitar a Fanta, pero nadie sabía quién era; nadie parecía acordarse de ella. Se ve que los turnos habían ido cambiando y no coincidió con nadie que la conociese... O tal vez Fanta fue una alucinación. Así que el cantante compuso este temazo tan alegre musicalmente pero con un trasfondo de añoranza. No sé por qué me da que Alpha no fue simplemente a agradecer a Fanta la manera en que le había cuidado... O no al menos únicamente para eso.

Fanta walking on the rainbow now
Fanta shivering in moon light waves
Fanta hogging on the mountain top
Fanta kissing me on the burning rock
Sweet, sweet Fanta Diallo
Ouh! Ouh! Fanta Diallo 


jueves, 23 de agosto de 2012

Esencia

        El siguiente texto no lo he escrito yo -ojalá-, es más, me gustaría saber el verdadero autor porque ya lo he visto un par de veces por la red. Apunte: la foto no es por puro ego; el fragmento ha quedado inmortalizado en ese, mi cuaderno amarillo, regalo de mi amiga Irene hace ya unos cuantos cumples. Allá va:

        "Pienso que tendrías que prescindir de la ropa. Tú y la desnudez tenéis algo que armoniza y, aunque seas realmente sexy no me refiero, tú lo sabes, a ninguna indecencia. Ocurre, simplemente, que desnuda resultas tan natural, tan inocente, juguetona, feliz y bonita... Se te ve justo en tu elemento."






martes, 21 de agosto de 2012

¿Quién es más esclavo: el que habla o el que calla?

        Hace ya unos días leí con mi amiga Laura la siguiente frase escrita en uno de los baños de la FNAC: "uno es esclavo de lo que habla mientras que otro es dueño de lo que calla". A priori me pareció acertada al cien por cien, mas seguí pensando en ella camino a casa y ya le saqué la puntillita. Bien es verdad que lo dicho está dicho, pero uno puede intentar desesclavizarse de lo hablado si después lo corrige (partiendo de la base de que la persona piense que lo que dijo fue un error o no lo pensara realmente, a veces somos así de traicioneros para con nosotros mismos), aunque las palabras ya habrán surtido, de primeras, un cierto efecto en la otra/s persona. Eso sí, hace falta coraje y estar hecho de una cierta pasta para hacerlo. En cuanto a que uno es libre de lo que calla, discrepo. Es cierto que uno es el único amo y señor de una información solo conocida por él mismo ¿pero no será también el más esclavo? A veces callarnos algo por un miedo de cualquier tipo -no estoy exenta, ni mucho menos (¡ojalá!)- puede tener un efecto fatal. En ocasiones tememos la respuesta que podamos recibir y optamos por el silencio (¡la vía de los cobardes!), por huir o esperar a ver si pasados unas cuantos lustros se alinea Venus con Plutón y con aquel planeta rosa fosforito de la tercera galaxia más cercana a SoGo, Naboo o a la Vía Láctea, que pal' caso... "Silence -mal nos pese- like a cancer grows", que dirían Simon & Garfunkel.

And in the end, the love you take...

        Antes de ayer fue mi primer día de trabajo como enfermera. He empezado en una planta de cuidados paliativos de pacientes críticos de cáncer. ¿Que si es duro? Eso es incuestionable. Ahora bien, como ya comenté en una entrada anterior, de lo que más estoy ganando es en experiencia sobre la vida. Siempre me ha gustado observar a la gente: sus actos, conductas, lo que dicen, lo que no dicen, lo que dicen y luego dicen que no dicen, etc.

      Hoy comenzaré esta entrada a raíz de una anécdota (qué raro ¿eh? Ya está otra vez la yaya Tere). Pues bien; he entrado en una habitación para darle la medicación a una chica joven. Al entrar la he visto de pie, con sus gafas de oxígeno en los orificios nasales, sus goteros, tubos, parches antiálgicos... Y una preciosa sonrisa de oreja a oreja de la que emanaba alegría y sonaba risa. ¿El motivo? Estaba acompañada de su novio, quien la estaba animando a andar por la habitación como si fuera una pasarela en la cual ella debía lucir su pijama rosa de Dumbo. Yo, inevitablemente, también me he contagiado de esa risa: una de esas que salen desde muy adentro, desde lo que los románticos llamamos corazón, y que aun ha permanecido no pocos segundos después de salir de la habitación, mientras caminaba sola al control de enfermería y que aun ahora, tantas horas más tarde, resurge para esbozarse de nuevo en mi cara al recordarlo.

       Asimismo, también hay una pareja que me despierta una ternura infinita y una cierta "envidia". Los conozco desde hace tiempo, por mis pasadas prácticas, pero ahora él se está apagando defintivamente y si no lo ha hecho aun, es porque su mujer es el fuelle que aviva la llamita. Podría afirmar que con toda la carga que lleva este hombre, solo una cosa puede mantenerle aun con vida y es las ganas de no separarse del cariño y la compañía que ella le profesa. ¿Sabéis qué es no quitarle a alguien los ojos de encima? Yo lo he visto aquí. Es verlarle por las noches y sonreírle a cada segundo por las mañanas. ¡Aun no la he visto dormir más de una hora seguida y siempre tiene luz en la cara! Y la sabe reflejar.

        Por desgracia, también se ven casos que nada tienen que ver con los anteriores (menos, gracias a Dios) que también le ponen a uno vidriosos los ojos de vez en cuando pero no de emoción positiva precisamente. Os podéis imaginar... O no. Pero no seré yo quien juzgue públicamente tales conductas, aunque para mí es inevitable no hacerlo para mis adentros.

        De todos modos, cuando volvía ya en Valenbisi por la noche a casa reflexionando sobre el por qué de tales contrastes (sí, a veces soy un poco "Mourinha") me vino a la mente la siguiente frase de la canción The end de The Beatles: "and in the end, the love you take is equal to the love you make".

        "Al final, el amor que recibes es igual al amor que das". 

        Y, salvo excepciones, suele ser así ¿no? Normalmente uno recoge en la vida lo que siembra o viceversa, o es pagado con la misma moneda. Y si una persona que da en la medida de lo que tiene o puede no recibe algo parecido de la otra parte al final, es porque tampoco debía de estar recibiéndolo previamente... Entonces, en realidad, si te has estado exponiendo -voluntariamente- a un intercambio en que la balanza no estaba equilibrada sino inclinada vertiginosamente hacia la otra parte... Debes planteártelo. Igual el problema es que hay gente que no se da cuenta -o no quiere dársela- de eso durante el camino y cuando llega al final del trayecto entonces ya es tarde y quiere esa compañía que, o bien él/ella no brindó tampoco, o que realmente nunca tuvo y no contó con el coraje para terminar con una situación desagradable en pro de la búsqueda de ese cariño sin tener que mendigarlo. Porque cuando alguien está bien no necesita a nadie (aunque seguro que hay que gente que influye en ese estado de bienestar personal) o no al menos en el sentido estricto de la palabra "necesitar". Es cuando flojean nuestras fuerzas o el ánimo cuando nos damos cuenta de quién está verdaderamente a nuestro lado; a la altura de las circunstancias.

        Así que, una vez más, vuelvo a dar mi voto a esta fabulosa cita del amigo Mc Cartney. Porque realmente, al final el amor que recibimos es igual al amor que damos, y si ahora mismo no es así, entonces algo falla.

sábado, 18 de agosto de 2012

Leche merengada

        En clase de lengua castellana, Carmen Tarazona lo llamaba asociación de conceptos; cine - palomitas, deportivo - rojo. Si a mí me dan las palabras "leche merengada" lo primero que me viene a la cabeza es lo siguiente: el abuelo Agustín (él sin canela, por descontado) - mi hermana Ana - la Plaza Mayor de Salamanca. Ese era el trayecto, uno de los tan esperados planes que se repetía en cada viaje a esta ciudad. Se dice que hay comidas que no simplemente gustan por su sabor (que también) sino que el subconsciente, al asociarlas a algo en concreto, un recuerdo por ejemplo, actúa aumentando la sensación de tal gusto, ya sea tanto para bien como para mal. En mi caso probablemente sea así, porque para mí es inveitable no evocar "al Tuerto" y a sus dos nietas, boca llena de berretes, disfrutando de un doble de leche helada, a rebosar de canela para la nieta mayor.

        Nunca me había planteado preparar yo misma la leche merengada (y eso que si hay algo que me gusta cocinar es postres dulces) pero un día, hablando con una paciente en el hospital salió el tema y le conté la batallita (que me guste contar mis andurriales de vez en cuando me viene de familia, concretamente, de mis dos abuelos) a lo que obtuve por respuesta: "pues ¡ay, hija! Yo preparo una leche merengada... ¡Apúntate la receta!". Y eso hice. La he preparado dos veces y os aseguro que es un éxito rotundo, así que la voy a compartir con vosotros.

       - Receta de Carmen C.

Ingredientes:

- 1 corteza de limón rayada
- 3 claras de huevo
- 1 l. de leche
- Azúcar (a partir de 150 gr. preferiblemente muy dulce)
- 1 rama de canela
- Canela en polvo

Preparación:

        Se raya la corteza de un limón. Se hierve la leche con la corteza rayada y la canela en rama. Se va añadiendo azúcar a partir de 150 gr. mientras se va calentando. Se deja enfriar. Se bate por una parte la leche y por otra, las 3 claras de huevo a punto de nieve. Posteriormente, se van incorporando a la leche sin que ni una ni otra se bajen. Una vez hecha la mezcla, se separa en tappers de plástico (permiten que la leche se enfríe antes) y se mete en el congelador. Pasada 1 hora se va separando con el cuchillo, se remueve muy delicadamente y dejamos que se siga congelando. Repetimos la operación pasados 45 minutos y una tercera vez, después de media hora.

        Es conveniente sacarla bastante rato antes de que se vaya a ingerir, para que esté fresquita pero no haya rastro de congelación. Se añade un poco de canela en polvo. Acompañada con barquillos está de muerte.

        Mmmm, qué morriña... Tengo que volver pronto a "Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado -y tu leche merengada han degustado-." Miguel de Cervantes ft. Teresa Requena de Vega.

lunes, 13 de agosto de 2012

Spinning + Dire Straits

        ¡Guau! Llegar derrotado al último cuarto de hora de la clase de spinning y que empiecen a sonar los teclados del Walk of Live de Dire Straits como colofón de la misma. Eso es motivación, damas y caballeros. ESO.

Here comes Johnny with the power and the glory
Backbeat the talkin' blues
He got the action, he got the motion
Oh Yeah the boy can play
Dedication, devotion
Turning all the night time into the day

        Yo que ya había optado por sentarme en el sillín me incorporé como si huviese un muelle en él y continué la "subida" a buen ritmo. A muy buen ritmo, me permito añadir. Madre mía, qué influencia puede tener un tema tan motivador como este en mi persona... Al salir no pude evitar comentárselo a Roberto, el monitor: "chico, hoy te has coronado. Si ya me caías bien antes, ahora me caes mejor".




miércoles, 8 de agosto de 2012

Mis momentitos: música + almohada

        Hoy escribiré sobre anoche (y no, no voy a hablar de masturbación ni nada por el estilo; lo digo por aquellos que hayan hecho una extraña primera interpretación del título más el comienzo). Todo sea por darle algo de vidilla a este blog. Va de música, sentimientos, tristeza, alegría... Sí, es algo personal pero no sé por qué me apetecía escribir de forma pública sobre ello.
 
        Ayer fue un día de trabajo duro, mañana y tarde, de asimilación de mucha información, etc. así que llegué a casa baldada y aturullada, di una vueltecita con mis amigas, cené y me fui a dormir con el iPod que he heredado de mi padre al que previamente le había metido una vieja carpeta mía de música que tenía por el ordenador a ver con qué me encontraba. Mezclados, había temas de hace igual 4 o 5 años con otros que he empezado a escuchar más recientemente. Nada más encenderlo suena un clásico: what a wonderful world de Louis Armstrong. De repente las lágrimas han empezado a resbalar por mis mejillas hasta llegar a la almohada; no ha sido tristeza exactamente, sino más bien necesidad. Mi memoria ha empezado a evocar recuerdos buenos desde años a a esta parte: personas, viajes, momentos concretos... ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No, no tiene nada que ver con eso. Hablo de otro tipo de nostalgia: nostalgia acompañada de esperanza, confianza y fe en el futuro.

        Después de haber descargado un poco, lo justo (llorar de vez en cuando no es malo, a veces, incluso, lo considero necesario) he puesto temas musicalmente más animados: Never forget you de The Noissettes y Haven't met you yet de Michel Bublé (me encanta este segundo video clip). Mi mente ha empezado a fantasear, a imaginar escenarios y situaciones diferentes. Amo estos momentos de escapismo -que dirían algunos- pero yo no utilizaría este término, pues en mi caso esto no implica una huída de la realidad. Yo lo defino como la imaginación de ideas con un cierto deje surrealista las cuales hacer reales (o intentarlo, al menos) y que, por supuesto, son fantaseos que me hacen disfrutar. Momentos para mí. Ya me lo dijo Enrique Ten, el tutor, cuando me sacó un día del aula preocupado preguntándome si tenía algún problema porque en las clases que no invitaban al debate Teresa Requena tendía a la dispersión. Yo le dije que problemas, problemas no, que pequeñas preocupaciones, suponía, no diferentes a las de cualquiera, con lo cuál, entre risas concluyó la conversación con la siguiente frase: "Pues si no hay nada que te preocupe especialmente entonces es que tienes una vida interior acojonante". Más risas. Fue una conversación amistosa que recuerdo con cariño.

        Madre mía, yo seré una de esas abuelitas "cuenta-batallitas" a sus nietos, empiezo a ser consciente ¡jaj!, pero acaso ¿no fue mi abuelo así y no lo admiré como al que más? Mis nietos tendrán dos opciones: escucharme como yo hacía con El Tuerto o darme una "patá" en el culo (espero que sea la primera).

        Volvamos al meollo de la cuestión, xe, massa dispersióPreciso me encontrar de la película Cidade de Deus, esa fue una de las siguientes. Esta me gusta ponérmela cuando cruzo el Pont de Fusta, no me preguntéis por qué y luego algún tema de Ensemble c'est tout, película de la cual hablé en una entrada anterior.

        Para casi terminar, That thing you do de The Wonders (letra bajonera que acabo de buscar traducida en internet y que anoche me parecía de lo más positiva; en lugar de "no puedo aguantar eso que haces" pensé que decía algo así como "me encanta eso que haces" y me dio por pensar, con una sonrisilla cargada de positivismo "¿alguien estará pensando eso de mí?" -sí, puedo ser un poco pazguatilla de vez en cuando, ya lo sé-.

        Y para terminar ya del todo: Cousins de los Vampire Weekend y como guinda No buses de los Arctic Monckeys unas... ¿4 veces? O 5, yo qué sé. Cansinawoman es así. Y sonó y sonó hasta que Teresa Requena le dijo a Teresa Requena ¿no será ya hora de dormir, jovencita?
       
        PD. Aunque pueda sospecharse, Teresa Requena no es esquizofrénica que yo la conozco.

And I think to myself... Whay a wonderful world.

¡Uf! Qué verdolín más verdolín. No me deja poner ningún directo ni video clip.

domingo, 22 de julio de 2012

Hola de nuevo, Alcocebre

        A la espera de que salga mi tren hacia Alcocebre. Pocos años he esperado a casi entrado agosto para ir, y este es uno de ellos. A penas voy a estar un par de días según el calendario pero si por horas nos regimos ni llega a uno. ¿Que qué me ata a Alcocebre? Principalmente, los amigos y la familia, la cual en el conjunto que forman la playa, la red de volley, el Irta Green Team y sus excursiones en bici, futbolines por la noche y guitarras por la tarde hacen que se convierta en una golosa visita esperada tiempo a.

        No me cabe la menor duda de que Jesucristo pensaba en Alcocebre cuando hablaba de la Tierra Prometida.

Tertulieta en la Rocka del Moro

¡Bueno días, Alcocebre!

viernes, 20 de julio de 2012

Un concurso de poesía

        Buscando algunos poemillas para releer y descubriendo otros pocos he llegado a una página donde he visto anunciado un concurso de poesía. Total, que ni corta ni perezosa me he apuntado, he cogido un par de folios en blanco y un boli y me he puesto manos a la obra. Lo primero ha sido elegir el tema sobre el cual escribir, y la verdad, no he tenido que pensar mucho pues automática e instantáneamente ha llegado por sí solo. El poema habla de mi abuelo Agustín. Él fue quien cultivó mi gusto por la poesía pues ya desde muy pequeña fue el primero en recitarme que si "Era un jardín sonriente, era una tranquila fuente de cristal..." o "He dormido esta noche en el monte con el niño que cuida mis vacas..." de Gabriel y Galán, o aquel otro que dice "No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido". Y de escuchárselos tantas veces a él me los aprendí, pues no recuerdo haber memorizado ninguno hasta llegar a primaria y llevo conmigo unos cuantos de un valor imperecedero. Así que no es extraño que él sea la primera imagen que mi cerebro procesa cuando escucho, oigo o leo poesía o cualquier cosa relacionada con ella. A él se lo debo, así como el gusto por muchísimas de las cosas importantes que completan algunas de las horas de mi día a día. Este señor, todo sea dicho, es si no la más, una de las personas que más ha influído en mis gustos y en mi forma de ser. Más de una vez me he preguntado: ¿si no hubiera tenido la grandísima suerte de haber compartido tanto tiempo con mi abuelo... Sería como soy? La respuesta es y será, sin lugar a dudas, y siempre, no.

        Volviendo al tema del poema que he escrito para el concurso; las palabras y las líneas cómplices y desenfadadas han fluído casi por sí solas, pues hay tanto sobre lo que escribir... Verídico -que solía decir él-.

Codo a codo somos mucho más que dos.

martes, 17 de julio de 2012

Así sí

        Sí, a veces me salta la vena ermitaña, he de reconocerlo. ¡Cómo disfruto de mi casa cuando no hay nadie! Eso sí, música de fondo: condición sine qua non. Esta mañana ha sido el turno de las bandas sonoras, entre otras de Ensemble c'est tout, tanto el libro como la película de mis favoritos y Jeux d'enfants. He llegado de trabajar y me he puesto a hacer eso que solo me gusta hacer cuando estoy sola: limpiar, arreglar la casa y ordenar. Cuando está más concurrida recurriría, si eso fuese posible, a la "técnica Mary Poppins": chasquido de dedos y sanseacabó. Ahora bien, reconozco que llevar a cabo esta tarea cuando no te cruzas con nadie por el pasillo y sabes que la casa va a ser tuya y solo tuya por un tiempecillo más bien largo... Me encanta.

        Así que aquí estoy, describiendo esta placentera sensación mientras me tomo unas tostadas con jamoncito. Mmmmmmm, así SÍ.



        La primera es La vie en rose interpretada por Louis Armstrong con escenas de la película Jeux d'Enfants y la segunda son los tres temas principales de Ensemble c'est tout.

domingo, 15 de julio de 2012

Una milésima parte del viaje a Lourdes

        La siguiente entrada fue escrita alrededor del día 3 de julio -pedirle al despiste hecho carne que recuerde el día exacto es como pedirle peras al olmo- pero he esperado a publicarla hoy, puesto que así he podido añadir alguna imagen para ilustrar un poquito el viaje.

        "Teresa, ¿tú te vendrías este año a Lourdes?"; así me lo propuso mi amiga Mila. ¡Y cuánto le agradezco el ofrecimiento! Llegué ayer con una "penalegría" tal que si me dicen que en media hora (mejor tres cuartos) sale un autobús hacia allá, lo asaltaría a galope como si de un tren del Oeste se tratara.

        08:00 de la mañana ¡al fin llegamos, bien! Ahora a descansar ¿no? Bueno, teníamos esa golosa opción después de 12 horas en ese cuchitril transiberiano vulgarmente llamado autobús, pero creo que nadie viajaba con intención de echarse un rato habiendo tanto por hacer y tantas ganas para hacer, así que ¡manos a la obra! Los días eran largos pero no se hacían, en absoluto, largos -valga la redundancia-. Mi papel allí era, por una parte, el de acompañar a los enfermos en carros durante las visitas, y por otro, cumplir mis horas en el control médico del hospital así como ejercer de enfermera en los actos.

        Ha sido una experiencia muy, muy gratificante: primero a nivel humano pero también profesional, ya que es la primera vez que he formado parte, como enfermera titulada, de un cuerpo médico. Poner insulinas en un albergue-hospital de pacientes con todo tipo de patologías es toda una aventura. ¡Ay, Señor! ¡Creo que en cuestión de tres horas tuve que correr lo que no alcanzaría Usain Bolt en un año!

        En cuanto al tema de la convivencia, decir que en Lourdes se crea una especie de microcosmos. En general, la gente que acude tiene un mismo fin: darse a los demás tratando de hacer feliz al otro (en mi opinión, la clave del amor). Cada uno aporta lo que tiene: hay quien ofrece su alegría; otros, su calma y serenidad, disciplina... Hay quien da tranquilidad y apoyo, y quien ofrece su música, sus chistes, anécdotas o experiencias. Se genera una complicidad y un compañerismo tal que me entusiasmo solo de recordarlo. Algo que también destacaría es el hecho de que no hay edades que separen a los que participamos de este viaje: el niño de 2 ó 7 años, el adolescente de 15, el energúmeno de 20, el adulto de 40 y así hasta el más anciano podrían comer juntos en la misma mesa, de la misma manera que una patología no constituye un problema para compartir el espacio. Hubo dos personas a las cuales, como a otros tantos, me encantó conocer: a Gema y a su marido, personas siempre dispuestas. Ambos dos, coordinadores dentro del grupo Scout y parte del equipo médico, que acudieron son su hijo de 2 años, Nicolás. ¡Cómo alegraba este niño el hospital! ¡Qué agradables nos hicieron las veladas, y qué entretenidos los turnos de trabajo! En Lourdes cada uno da lo mejor de sí aún estando cansado, aún habiendo trabajado todo el día. Pero bien es verdad que desde que pones tus pies allí cuentas con una energía tal que podría calificarse de inagotable.

        Considero que este viaje ha sido muy enriquecedor a nivel personal, mucho. La gente es una, el trabajo en equipo está a la orden del día; es como una gran familia. Si discutes, lo haces como harías con hermanos. La compañía es constante: la que ofreces y la que recibes. Hay momentos en que cuentas con ella y otros en que tú la proporcionas, lo que es realmente gratificante. Si siempre lo he pensado, ahora lo corroboro: la verdadera felicidad es compartida. Con tus amigos, pareja, familia, etc. o al menos así lo es para mí. Al cansancio, los pies mojados, las horas de parón, etc., se oponen una mente depejada y unas ganas bien despiertas para repetir experiencia. El hacer un buen uso de las posibilidades y oportunidades que este lugar nos ofrece, la convivencia hora a hora, minuto a minuto con personas que, como ya he dado a entender, dan desinteresadamente lo mejor de sí hace que me pregunte ¿no será este el verdadero milagro de Lourdes?

        Como añadidura diré que no hay nada como correr hacia el bar para ver la final de España (¡gracias por la camiseta, Germán!), previo asombro ante la siguiente frase: "¿os imagináis que justo ahora mete un gol España? Esto ya sería la providencia." ¡Chicaaaaaaas, corred, que el primero ha llegado! Grita Elena, nuestra compi de leonera-habitación a los 2 segundos de irrumpir nosotras en el concurrido recibidor del hotel. Sí, señores, somos como el gol que anticipó los tres siguientes y, como consecuencia, la victoria. Somos nosotros, cada persona, ese tesoro del cual dependen el hoy y el mañana y con gente como la que me llevo de aquí, llena de ganas por hacer las cosas bien y con total predisposición para volcarse en los demás se puede esperar lo mejor ¡y vaya que si se puede! Yo llegué a Lourdes un poco "desfeada", palabra que ha visto al luz en este viaje, para con las personas, cosa atípica en mí y de la cual me arrepiento; "desfé" que se ha visto subsanada. Así que solo voy a añadir una cosa más: Fe en la gente. Fe. 


Dejo una imagen que ilustra muy bien el viaje y añado alguna más... Por puro placer.




 
Sister Act
Mis pinitos como enfermera




domingo, 8 de julio de 2012

El problema: ¿nosotros o el anuncio?

Espero no dañar la sensibilidad de aquellos que cuando ven un culo perfecto o un vientre plano en un anuncio de queso Burgo de Arias o Special-K por ejemplo, se llevan las manos a la cabeza y exclaman "¡horror! se está minusvalorando a la mujer". (En ningún momento se le ponga tono de burla a lo escrito, no me río de la gente aunque a veces sea algo irónica o sarcástica, sino con ella, y por supuesto, soy la primera en hacerlo conmigo/de mí misma). Pues no sé, yo no me lo tomaría como algo ofensivo. Remontándonos al primer anuncio que he nombrado, el del queso, aquel que tenía la pegadiza cancioncilla de "sólo túuuuuuu, Burgo de Ariaaaass, chiruri ruri ruri..." recuerdo que salía eso, dos voluminosos y tonificados traseros en pantalla. La gente enseguida se llevó las manos a la cabeza "¡mujer-objeto, mujer-objeto!" Joder, siendo objetiva, eran dos buenos traseros de deportistas. A mí la biología no me ha dado unas curvas de embute, he salido más bien algo fideíllo y la gente, cuando voy con el pijama de enfermera, me echa 17, sin embargo el anuncio no me ofende en absoluto. ¿Tienen ellas un buen culo? ¡Olé! ¿Por qué debería ofenderme? ¿Porque el mío no es igual? Creo que el problema no reside en el anuncio como tal, sino en el posible descontento que pueda tener la gente consigo misma; en una carencia de amor propio (no confundir amor propio con orgullo excesivo, error de muchos). ¿Que quieres un culo firme y tonificado? Deja el "soffing" y vete a correr o coge la bici, come menos hamburguesas con ketchup y doble de queso y apaga un poco la tele, así dejarás de tragarte anuncio tras anuncio y estarás ejercitando los glúteos o los bíceps en lugar de lamentarte porque no tienes un cuerpo tonificado. La cuestión es echarle la culpa a agentes externos en lugar de ponerle remedio nosotros mismos. Ahora bien, tampoco hay que obsesionarse ni anteponerlo a lo demás, ya que, como todo, en exceso es negativo.

Voy a poner otro ejemplo, todos conocemos los anuncios de Axe en que un chico se aplica este desodorante y se convierte en una diana para las mujeres. La gente critica tanto este anuncio... Que si degrada a la mujer hasta un punto no sé qué, que si la muestra como ser sumiso, etc. No sé si Axe pretenderá algo así, ahí ni entro ni salgo. Dudo que alguien compre este desodorante porque crea en su efecto -voy a llamarlo "efecto Flautista de Hamelín"- y si alguien lo hace por esta cuestión y no porque le funcione bien o le agrade su olor entonces se volvería a demostrar que la falta de juicio está a la orden del día; volvería a evidenciarse su carencia en valores y su imbecilidad. A mí me gusta su efecto odorífero, pero no salgo corriendo detrás de nadie que lo lleve. Bien es verdad que muchos desodorantes, colonias, etc. emplean algunos componentes químicos que actúan a modo de feromonas, lo que, en teoría, favorece la atracción. De todos modos, aunque la mona se vista de seda, mona se queda, y si algún "mindundi" se pone Axe -por muy ferviente defensor que sea de la Ley de la Atracción- porque cree que así se las va a llevar de calle va listo, mejor que ocupe el tiempo en cultivarse un poco a nivel personal y otro gallo le cantará. Aunque a veces, tristemente, hay quien valora más la paja en el establo que al caballo, pero vamos, que en todo caso por el desodorante como tal no será. Volviendo al tema de la interpretación del anuncio de Axe: a mí me parece, ante todo, divertido. No digo que ocurrente ni original porque es un prototipo de publicidad al que se recurre bastante. No tengo motivos para ofenderme cada vez que lo veo, porque sé que ni soy una persona de naturaleza sumisa ni voy a salir corriendo detrás de nadie que me prometa el oro y el moro y menos porque le huela bien el sobaquito.

Añadir de nuevo y casi para terminar, que sigo sin entender, de verdad, por qué el hecho de que salga un culo con un vaquero ceñido puede hacer que alguien piense que, sólo por eso, ya se está atentando contra el concepto holístico del ser humano. ¡No, por Dios! ¡No es así! A mí personalmente, anuncios tales como el de los Wherter's Original, de una tónica muy distinta a los anteriores, en que el abuelo se los daba al niño alegando que los compartía con él por ser alguien muy especial u otro que me acaba de venir ahora a la cabeza, el de Coca-Cola en que dos jóvenes se enamoran y pasan toda la noche juntos bailando en la disco y paseando por la calle, me encantan ¿qué digo me encantan? Me chiflan. Pero que haya otros como los que he mencionado en los párrafos anteriores no me molesta en absoluto. Por otra parte, tampoco veo que alguien deba sentirse mal consigo mismo por no tener el mismo físico. Empecemos enriqueciéndonos interiormente sin menospreciar nuestro cuerpo (cuidarlo en su sana medida también es salud, no lo olvidemos). No hay nada de malo en reconocer que podemos estar a gusto con él y en cuidarlo, sin anteponer este cuidado, por supuestísimo, al de la mente, la conciencia y el alma. Si estamos a gusto con nosotros mismos, anuncios como estos no tendrían por qué afectarnos. Y ojo, para despejar la duda de alguien que pueda pensar que abogo por la total o excesiva tolerancia, cosa que tampoco creo haber demostrado en ningún momento, pero bueno, para curarnos en salud, decir que si el día de mañana veo un solo anuncio en que un hombre le espete a una mujer, aún en tono dulce: "come de ese queso porque no me termina de gustar tu culo" o "deberías perder un par de kilos porque estás un pelín rellenita y así estarías perfecta" entonces, que no quepa la menor duda de que lo criticaré muy, muy negativamente.

Adjunto el anuncio de Coca-Cola que he comentado, uno de mis favoritos:



sábado, 23 de junio de 2012

A semifainals

Si el otro día el gol fue de los ojos más bonitos, hoy le ha tocado a la sonrisa: el bueno de Xavi ¡y por dos! Sí, España en semifinales, damas y caballeros; y nosotros, con ellos.

Como añadidura diré que hoy cumple 40 el grande entre los grandes: Zinedine Zidane (¡felicidades, Zizou!). He de reconocer que este hecho ligado a las imágenes de del Bosque hoy en el partido me ha despertado un poco de morriña; morriña del triángulo Zinedine - Raúl - Figo con el bueno de Vicente como seleccionador, sin dejar de lado a Íker -ni que decir tiene-, Roberto Carlos y Morientes. ¡Qué malacostumbrados nos tenían! Atentamente, una madridista ligeramente nostálgica.

Próxima cita: 27 de junio ¡VAMOS!

¡Felicidades, Grande! Pero frena, que antes que la 5ª va la 3ª (¡qué malo, Teresa!).
                                               


jueves, 21 de junio de 2012

Disfrute en estado puro, bruto, natural, volcánico ¡qué gozada!

¿Quién me iba a decir a mí que iba a disfrutar tantísimo anoche? ¡Ay! Si me llegan a decir que tanto, tanto, no me lo hubiera creído. Lo que empezaba como cena-y-pronto-a-casa se convirtió en un sarao' que pa' qué. Mis amigas y yo en la puerta de Akuarela y allí lejos un grupo de gitanos de los que ejercen de, vamos, y con todas las letras. Palmas, guitarra, acordes, rasgueos... Y, oh Dios mío, entonada la leyenda del tiempo de Camarón de la Isla. No pude por menos de acercarme, y preguntarle al artista -el sobrino no reconocido de Paquito de Lucía como mínimo- si se sabía alguna del disco de Calle Real, y más en concreto El romance de la luna, mi favorita. 
- "¡¿Cómo no!?"- y empezó a tocar, y yo... Si no me enamoré poco me faltó. A la guitarra le faltaba la cuarta cuerda (¡la cuarta!) pero la falta a penas se notaba. Yo no cabía en mí de gozo: palmas, cante jondo, bulerías, alegrías... Se creó una atmósfera tal... Así estuvimos mi amiga Mónica y yo un rato hasta que consideramos prudente bajar a La Tierra y volver con el grupo. El resto de la noche yo dividí mi atención en dos: un oído para mis amigas y el otro imagináoslo, soñando un idealizado amor gitano de novela con dejes de Últimas tardes con Teresa.

Pd. Yo siempre he andado con la broma (y entre broma y broma, la verdad asoma, dicen) de que cuando me case haré una boda gitana -con algunos cambios y matices, ni que decir tiene- ¿tendrá esto algo de verdad?

Pd2. Adjunto una canción que me entusiasma -subid los altavoces, es una obligación- y una foto, en fin, divertida.